Reseña Histórica del Puerto de Castro Urdiales

Abundantes cuevas como las del Cuco, Lastrilla, Hoz, etc, contienen yacimientos arqueológicos y pinturas que prueban la presencia humana en este territorio desde el Paleolítico. Escritores romanos testimonian la existencia de un puerto, el de los Amanos, elevado por Vespasiano a la categoría de Colonia para veteranos de sus legiones, con el nombre de Flavióbriga, del que con harta frecuencia aparecen vestigios en cuanto se accede al subsuelo de la ciudad. En los documentos medievales se lo cita por su nombre actual desde el siglo XI. Alfonso VIII le otorgó fuero en 1173, lo que facilitó su crecimiento y un importante desarrollo económico, junto al de otros puertos montañeses aforados. Fue a partir de entonces cuando los excedentes posibilitaron construir el castillo, las murallas y la preciosa iglesia gótica. Cuando las villas portuarias del Cantábrico oriental se federaron, en la llamada Hermandad de la Marina de Castilla, eligieron a Castro Urdiales por capital.

Castro Urdiales, 1630

La villa portuaria entró en el siglo XV en grave crisis económica y demográfica, de la que lentamente lo sacaron sus marinos y pescadores, encuadrados en el Cabildo de Mareantes y Navegantes del Señor Santo Andrés, del que tenemos noticias documentadas a partir de 1395. Felipe II confirmó sus viejas ordenanzas de pesca y aprobó las reformas que le propusieron los castreños. A comienzo del siglo XVII rehicieron parte de los muelles de su puerto. Aunque ha desaparecido el archivo del cabildo, sabemos de sus andanzas medievales por Irlanda y modernas por Terranova, así como de su intensa actividad ballenera. Del siglo XIX se conservan los estatutos de pesca impresos en los años 1854, 1875 y 1878.

Como una de las componentes de la Hermandad de las Cuatro Villas, Castro formó también parte del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar, y participó en los primeros intentos por constituir la Provincia de Cantabria, ya en el siglo XVIII. Para afrontar la desigual competencia con Bilbao, sus regidores pretendieron en dos ocasiones integrarse en Vizcaya, donde nunca fueron admitidos. La pesca, la industria conservera y la exportación de mineral fueron los factores primordiales para su desarrollo en el siglo XIX, en que fue elevado al rango de ciudad. Su territorio se había organizado en dos ayuntamientos constitucionales en 1822, el de Castro y el de Sámano, ambos en el partido judicial de Laredo. La reforma de 1835 incorporó al de Sámano el concejo de Agüera, y la capitalidad judicial se estableció en Castro Urdiales, donde estuvo hasta hace treinta años, en que volvió a Laredo. Desde 1992 radica de nuevo en Castro.